La historia de la maison

Una maison joven con un siglo de historia

Jean Patou, el hombre más elegante de Europa

Patou - Jean Patou, el hombre más elegante de Europa

Jean Patou, el hombre más elegante de Europa

Jean‑Alexandre Patou, conocido como Jean Patou, nació en París en 1887 en el seno de una familia de curtidores con sede en Picardía y se alistó en el ejército antes de interesarse por el mundo de la moda. Su padre trabajaba como curtidor de gamuzas para artículos de piel de lujo y su madre era ama de casa. Empezó a formarse como peletero antes de fundar su primera firma de moda con tan solo 23 años y de crear, más adelante, su propia marca en París en 1914. La Primera Guerra Mundial lo obligó a cesar su actividad durante un tiempo. Sin embargo, a su regreso del frente, donde descubrió la belleza del mundo de Oriente y de los Balcanes, relanzó su maison y la convirtió en una empresa familiar junto a sus padres, su hermana Madeleine y su cuñado.

Este dandi de los felices años veinte y esteta ilustrado con un gusto impecable viajó por toda Europa y Estados Unidos con su sempiterno cigarrillo entre los dedos. No es de extrañar que la prensa norteamericana lo describiese como «el hombre más elegante de Europa». Jean Patou era un auténtico miembro de la alta sociedad asiduo a las fiestas y cenas en Maxim's. En ocasiones, organizaba desfiles nocturnos que se prolongaban hasta el amanecer. Jean Patou era un enamorado de la velocidad y las emociones fuertes, y conducía coches de carreras, apostaba en casinos y se ponía al timón de lanchas motoras en mar abierto. Su espíritu inquieto siempre lo empujaba a ir más allá.

En la década de los años veinte, las mujeres comenzaron a romper las normas establecidas en sus armarios y Patou quiso acompañarlas. Propuso un nuevo paradigma a la hora de entender la moda y presentó un estilo más desenfadado y, en definitiva, más libre. Jean Patou mantuvo una relación con Louise Brooks y con otras mujeres de la aristocracia europea, pero nunca llegó a casarse con ninguna de ellas.

En 1925, año de su mayor éxito, abrió una tienda en Montecarlo, a la que acudía con frecuencia para visitar el casino de la ciudad. En los balnearios más codiciados de Deauville, Cannes y Biarritz, vendió albornoces y trajes de baño confeccionados a medida y marcados con sus iniciales: «JP». Jean Patou participó en la aparición del emblemático movimiento francés del je ne sais quoi, el cual ha dejado una huella imborrable en el estilo galo.

En 1936, con tan solo 48 años, Jean Patou murió en su apartamento de Georges V de una forma tan rápida e impactante como su propia vida.

Jean Patou, el pionero

Patou - Jean Patou, el pionero

Jean Patou, el pionero

Jean Patou revolucionó la industria de la moda a través de la liberación de la silueta femenina. El modisto diseñó vestidos que podían lucirse sin necesidad de corsé y fue un adelantado a su tiempo al inventar el estilo deportivo inspirado en su primera musa, la campeona de tenis Suzanne Lenglen.

En la década de los años veinte, se atrevió a recortar los bajos, comercializó una falda plisada perfecta para los paseos urbanos y confeccionó conjuntos de punto de estampados geométricos. Jean Patou fue un auténtico visionario del diseño; gracias a su ingenio, desarrolló el monograma y marcó las iniciales «JP» de la maison en los trajes de baño de punto.

Existe una anécdota que ejemplifica a la perfección el espíritu pionero de Patou: en el centro de su tienda de la rue Saint‑Florentin, a tan solo unos metros de la Concordia, creó un «bar del perfume» en el que presentaba cócteles y perfumes que elaboraba allí él mismo para ofrecer una experiencia única a los clientes y a sus respectivas esposas.

Asimismo, Jean Patou inauguró Le coin des riens (El rincón de las cosas), un lugar en el que vendía accesorios atípicos que se encontraban a medio camino entre la moda y el diseño. En 1927, las pieles bronceadas se pusieron de moda y Jean Patou fabricó el Huile de Chaldée (Aceite de Caldea), el primer protector solar de la historia.

El modisto era un esteta amante de la literatura, por eso bautizó a sus creaciones con títulos propios de una novela: los abrigos Il viendra (Él vendrá) y Pour lui (Para él) o los vestidos Belle ténébreuse (Bella tenebrosa), Vierge folle (Niña salvaje) y Candide (Cándida). Asimismo, desarrolló unos perfumes exquisitos, en su mayoría unisex, junto a Baccarat y Van Cleef, quienes se encargaron del diseño de los frascos. Aunque, en 1929, la crisis afectó inevitablemente a la maison, Jean Patou abrió una tienda en Nueva York, ya que su éxito había llegado al otro lado del océano. En 1930, trató de salvar la marca con la creación de Joy, «el perfume más caro del mundo». Esta esencia proporcionaba «unas gotas de felicidad» a sus clientes y se vendía a un precio prohibitivo (30 ml costaban el equivalente a mil euros) que convirtió en leyenda al perfume y a su creador, Jean Patou.

Patou y los diseñadores que se han puesto al frente de la maison!

Patou - Patou y los diseñadores que se han puesto al frente de la maison!

Patou y los diseñadores que se han puesto al frente de la maison!

Tras la muerte de Jean Patou en 1936, algunos de los nombres más importantes de la industria de la moda tomaron el relevo de la dirección creativa de la marca.

Marc Bohan, nacido en 1926, comenzó a trabajar en Jean Patou con tan solo 18 años. Dejó la maison de alta costura para, más tarde, regresar como director artístico y mantener viva la leyenda desde 1954 hasta 1957. Tras su paso por Jean Patou, se puso al frente de la dirección creativa de Dior durante los siguientes treinta años.

Karl Lagerfeld se incorporó a la maison como diseñador principal en 1958 y creó los emblemáticos vestidos largos y vaporosos inspirados en los años treinta que rendían homenaje al fundador de la marca. En 1963, dejó Jean Patou y comenzó una nueva etapa en su carrera para colaborar con otras marcas de prêt‑à‑porter.

Michel Goma dirigió la maison desde 1963 hasta 1974 y se encargó de desarrollar la línea de prêt‑à‑porter de forma paralela a su trabajo de alta costura.

Jean Paul Gaultier inició su carrera con Jean Patou durante el periodo de Michel Goma. Se incorporó al estudio en 1972 con 20 años y allí completó su proceso de aprendizaje. En 1974, terminó su trabajo en la maison y se unió a Pierre Cardin. Ese mismo año, Angelo Tarlazzi tomó las riendas de Jean Patou como sucesor de Michel Goma. Tarlazzi creó los vestidos pañuelo, una prenda confeccionada a partir de pañuelos de seda anudados que se convirtió en su seña de identidad en la maison. En 1977, abandonó su puesto en Jean Patou para establecer su propia marca.

Christian Lacroix brindó una nueva vida a Jean Patou cuando estuvo al servicio de la maison en la década de los ochenta. Lacroix se atrevió a arriesgar con todos los efectos inimaginables, con combinaciones de colores inesperadas, con detalles extravagantes —como el famoso vestido de toile de Jouy de tafetán pintado a mano— y con inspiraciones orientales que evocaban los objetos de deseo de la época más gloriosa de Jean Patou. En 1986, fue galardonado con el prestigioso premio Dé d'Or de la Couture por su trabajo, un año antes de que la maison cesara su actividad y Lacroix fundase su marca epónima dentro del grupo LVMH.

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